Tos crónica y/o alteración de la voz: ¿Cuándo debemos consultar al especialista?
La tos crónica se define clínicamente como aquella que persiste por más de 3 semanas en adultos, o más de 4 semanas en niños.
Muchas veces puede acompañarse de alteración o pérdida súbita de la voz (disfonía o afonía). Sin embargo, este último síntoma también puede estar asociado a patologías malignas del pulmón o del mediastino (el espacio anatómico ubicado entre los pulmones que contiene diversas estructuras).
Una alteración de la voz que sea progresiva y permanente suele vincularse a afecciones —generalmente malignas— del pulmón y del mediastino que afectan el nervio recurrente (el nervio que pasa del tórax al cuello y es responsable del movimiento de las cuerdas vocales), siempre y cuando ya se hayan descartado orígenes propios de las cuerdas vocales, patologías laríngeas (infecciones, traumatismos) o problemas del cuello.
Causas más comunes y frecuentes (90%)
Existen causas de tos muy comunes en la población general que requieren un tratamiento clínico, así como otras más complejas que exigen la consulta con un especialista para lograr un diagnóstico oportuno y preciso. Entre las principales encontramos:
Goteo nasal: Exceso de moco de la nariz o senos paranasales que baja por la garganta y activa el reflejo de la tos (rinitis, sinusitis, etc.).
Asma: En algunos pacientes, la tos es el único síntoma, exacerbada por el aire frío, el polvillo o la humedad.
Reflujo gastroesofágico (ERGE): El ácido del estómago asciende hacia el esófago y suele pasar a las vías aéreas, irritándolas.
Medicamentos antihipertensivos: Fármacos como el enalapril pueden provocar tos seca como efecto secundario en un grupo de pacientes.
Tabaquismo: El humo del tabaco inflama crónicamente los bronquios y es causa directa de enfisema pulmonar (EPOC), cáncer de pulmón, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, disminución de la fecundidad, debilitamiento inmunológico y muerte prematura.
Infecciones respiratorias: Capaces de dejar una tos persistente semanas después de haber superado una bronquitis o neumonía.
Enfermedades pulmonares: Bronquitis crónica, EPOC, bronquiectasias (dilataciones de los bronquios) o fibrosis pulmonar, entre otras.
Insuficiencia cardíaca: Aunque es una afección del corazón, puede generar congestión pulmonar (edema pulmonar) y tos frecuente durante la noche.
Cáncer de pulmón: Una de las causas más frecuentes de muerte en el mundo, vinculado al tabaquismo en aproximadamente el 85% de los casos. Puede manifestarse con tos crónica, hemoptisis (escupir sangre), disfonía o dolor torácico.
¿Qué debemos hacer ante estos síntomas?
No demorar la consulta con un especialista para que pueda evaluar el cuadro y definir los pasos a seguir.
Si ya fuiste evaluado por un médico que te solicitó estudios de imágenes (como radiografía o tomografía de tórax), acude a la consulta con dichos exámenes. Si dispones de estudios más antiguos para comparar, resulta mucho mejor. Los especialistas que estudian el 90% de estas causas son el neumólogo y el cirujano de tórax, encargados de evaluar la situación y determinar la conducta adecuada o la interconsulta necesaria.
Tratamiento
El abordaje terapéutico dependerá enteramente del diagnóstico definitivo y podrá ser de carácter clínico o quirúrgico.
En ambas situaciones, es fundamental actuar de forma rápida y efectiva para evitar que la enfermedad avance hacia cuadros más graves o complicaciones que requieran tratamientos complejos. En caso de requerir cirugía, hoy en día contamos con una vasta gama de opciones, destacándose las técnicas mínimamente invasivas y la robótica, diseñadas para mejorar notablemente el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.
Mensaje final: Debemos prestar atención a las señales de nuestro cuerpo, especialmente a aquellas que aparecen de forma súbita y persisten en el tiempo. Un diagnóstico y tratamiento oportunos marcan la diferencia en tu salud.

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